La novela histórica pasa por el corazón y es una manera más atractiva de aprender y acercarnos a la historia.

| POR Virginia Krasniansky
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Ana Lilia Cepeda

La novela histórica pasa por el corazón y es una manera más atractiva de aprender y acercarnos a la historia.

por: Virginia Krasniansky

Para Club de Lectores es un gran agasajo ofrecer a nuestros lectores la oportunidad de conocer, aprender y reflexionar sobre las experiencias de escritoras tan notables como Ana Lilia Cepeda.

Es socióloga por la Universidad Metropolitana, unidad Xochimilco y cursó la maestría en Historia del Pensamiento en la Universidad Panamericana como gestora cultural y narradora mexicana, ha dedicado su vida a dialogar con la historia y la ciudad. En 2002 coordinó la mayor intervención de recuperación del Centro Histórico de la Ciudad de México, labor por la que recibió la Cruz de Oficial de Isabel la Católica. Ha encabezado la restauración de espacios emblemáticos como el ex templo de Corpus Christi, el panteón de San Fernando y la Casa Rivas Mercado, de cuyo patronato es presidenta.

Ha participado en diversos seminarios de creación literaria y es autora de los libros La casa Rivas Mercado. Una historia detrás de la historia (premiado por la CANIEM en 2021), así como de Adonde te lleve el tiempo, su primera novela, con la que obtuvo el Premio de Novela Histórica Grijalbo–Claustro de Sor Juana 2025.

Su obra literaria nace de esa experiencia con el patrimonio y la memoria.

¿Qué nos puedes comentar sobre tus investigaciones en el Centro Histórico?

He tenido la gran fortuna de trabajar y presenciar algunos descubrimientos arqueológicos de primera mano. Todos sabemos que en el Centro Histórico conviven varias ciudades: habitamos una ciudad contemporánea, pero debajo de ella permanecen dos ciudades “dormidas”: la virreinal y la prehispánica.

Las obras de rehabilitación del centro develaron del subsuelo piezas tan importantes como el monolito de la diosa Tlaltecuhtli, deidad de la vida y de la muerte, que constituye la escultura mexica más grande encontrada en la Ciudad de México.

También hay anécdotas profundamente emotivas, como el hallazgo del corazón del virrey Baltazar de Zúñiga Guzmán Sotomayor y Mendoza, marqués de Valero, en el ex templo de Corpus Christi, recinto que él mismo mandó construir como el primer convento para mujeres indígenas.

Durante años, la presencia del corazón en ese lugar fue considerada una leyenda, recogida por Artemio del Valle-Arizpe; sin embargo, el hallazgo confirmó la veracidad de aquella historia en el mismo espacio al que el marqués estuvo tan hondamente vinculado.

Se dice que el virrey se enamoró de una joven llamada Constanza Téllez, quien, al optar por la vida religiosa, marcó para siempre su destino. Incapaz de apartarse de ese amor, el marqués dispuso en su testamento que, tras su muerte, su corazón permaneciera en el templo, como gesto de devoción.

Esto que nos relatas es muy importante para que los maestros puedan compartir con sus alumnos los orígenes de México. ¿Qué nos dices al respecto?

He impartido numerosas pláticas en distintas escuelas, especialmente dirigidas a jóvenes. Puedo decir que la novela histórica pasa por el corazón, por la emoción, y es una manera sencilla y atractiva de aprender y acercarnos a la historia. He encontrado que mis lectores son precisamente alumnos y maestros. Mis libros son novelas históricas con una investigación rigurosa y una bibliografía sólida que las respalda.

¿Qué nos puedes decir sobre tu investigación de la Casa de Antonieta Rivas Mercado?

Coordiné el rescate —y digo rescate porque la casona estaba a punto de ser demolida—. El proceso de restauración de ese espacio tomó dieciocho años y contó con el apoyo tanto del sector público como del privado.

La casa comenzó a construirse en 1898 y tiene varias lecturas: la arquitectónica y la histórica, pues en ella se vivieron el porfiriato, la Revolución y la reconstrucción del México moderno.

Ahí habitó el arquitecto Antonio Rivas Mercado, quien diseñó la Columna de la Independencia. Es una casa porfiriana cargada de historia. A esta casa acudía frecuentemente el arquitecto Adamo Boari, diseñador del Palacio de Bellas Artes y del Palacio Postal, entre otros intelectuales de la época.

Antonieta Rivas Mercado fue una mujer vanguardista: intelectual, mecenas, escritora y activista clave en la modernización cultural del México posrevolucionario. Impulsó las artes, fundó el Teatro Ulises, apoyó a Carlos Chávez en la creación de la Orquesta Sinfónica Nacional de México, además de ser una firme defensora del voto femenino y promotora del grupo de intelectuales conocido como “Los Contemporáneos”.

En esta labor de reconstrucción de monumentos también reconstruyes vidas, y en tu libro Adonde te lleve el tiempo permites que el pasado dialogue con el presente. ¿Consideras que hay un viaje en el tiempo?

En Adonde te lleve el tiempo el tiempo es un símbolo muy significativo. Cuando caminas por el Centro Histórico, en cualquier calle, hay un viaje en el tiempo: cada edificio contiene un relato que nos permite imaginar distintas épocas de la historia de México.

Desde tu experiencia, ¿cómo se podría actualizar la enseñanza de la historia utilizando las nuevas tecnologías?

Creo que lo mejor es acudir a fuentes directas. En internet hay muchos foros abiertos, pero un buen libro con investigación nos permite conocer un hecho con mayor certeza.

En mi novela, una de las protagonistas nos recuerda que no tratemos de mirar la historia con nuestra mirada de futuro, porque entonces no la entenderemos. Cada personaje es un hombre o mujer de su tiempo.

En cuanto a las nuevas tecnologías, estas permiten acceder a fuentes directas que hoy están digitalizadas, como periódicos de la época. Insisto: hay que saber usar la tecnología, porque es una herramienta muy valiosa para la investigación.

¿Qué podrías decir a los maestros y al público en general sobre el valor de investigar la historia?

Para un pueblo, la memoria es fundamental. La novela histórica es un antídoto contra el olvido. Si sabemos de dónde venimos, tenemos mayor claridad sobre hacia dónde vamos. Debemos sentirnos muy orgullosos de ser mexicanos y reivindicar el gran país que tenemos. La historia nos permite entender quiénes somos.

Así finalizamos esta entrevista y agradecemos profundamente a la maestra Ana Lilia Cepeda por sus comentarios y su atención con Club de Lectores y con nuestros lectores.

Numero 96

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